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Teresa Larrea se inspira desde hace 20 años en la nacionalidad Tsáchila para crear coloridas artesanías. Foto: María Victoria Espinosa / LÍDERES

Teresa Larrea se inspira desde hace 20 años en la nacionalidad Tsáchila para crear coloridas artesanías. Foto: María Victoria Espinosa / LÍDERES

Las artesanas se inspiran en los pueblos indígenas

26 de febrero de 2018 10:13

Tres artesanas de Santo Domingo se dedican a la elaboración de bisutería y artículos para el hogar, adornados con figuras tsáchilas y montuvias.

Ellas trabajan desde sus casas y talleres. Pero exhiben sus productos en ferias artesanales, que realizan las autoridades provinciales.

Teresa Larrea incluso se organizó con otras artesanas y conformaron la asociación Creando Ideas, que busca enseñar a otras mujeres el valor de la cultura Tsáchila y cómo plasmarla en artesanías con materiales del medio.

Pero también con artículos que son típicos de las comunas, como las semillas para hacer pulseras o la tintura negra, que se obtiene de una planta medicinal nativa.

La artesana cuenta que desde los 12 años empezó a dibujar figuras tsáchilas. “Me llamaban la atención su vestimenta, el idioma... y quise plasmarlos en recuerdos coloridos para el hogar”.
Ella, además de los productos tsáchilas, también utiliza madera, mazapán, porcelanicrón, teca, bambú, caña guadúa, tagua, telas, cintas, entre otras.

Una de sus últimas creaciones son sandalias bordadas con los coloridos telares tsáchilas.
Las empezó a confeccionar hace un año y tienen un precio de entre USD 15 y USD 25. Para complementar el atuendo, también elaboró pequeñas carteras con la misma tela del par de sandalias.

Larrea señala que su desafío permanente es innovar en cada feria con productos interculturales. “Los clientes siempre quieren productos tsáchilas. Pero que sean innovadores”.
Además -agrega- deben ser ar­tículos que se relacionen con fechas especiales. Por ejemplo, si asistimos a una feria antes del Día de la Madre, procuramos hacer productos para que los hijos los regalen a sus mamás.

En la feria, el jueves pasado en Santo Domingo, la artesana presentó lapiceros en forma de tsáchilas, porque al terminar el período escolar los padres de familia siempre dan obsequios a los maestros o se los compran a sus hijos para motivarlos.

El guía nativo tsáchila Manuel Calazacón asegura que las artesanas han ayudado a que los niños y adolescentes se interesen por la cultura nativa, cuando ven cuadros de tsáchilas tocando la marimba. “A nuestra comunidad llegan chicos y nos dicen que solo nos conocían por artesanías”.

La artesana Carmen Torres explica que el gremio de artesanas está planificando continuar haciendo figuras tsáchilas, pero también añadir a nuevas culturas, como los chachis y los pueblos afrodescendientes y montuvios.

Ella ya está elaborando esas figuras con tagua y la cáscara de coco. Esas artesanías se venden en las ferias y almacenes de recuerdos de la provincia. También a través de las redes sociales. “Tengo pedidos de varias partes del país”.

La emprendedora Denisse Garzón también promociona sus productos en las ferias. Ella instaló un local de bisutería hace ocho meses, en Santo Domingo.

La pasión por las manualidades la aprendió de su madre Nidia Alvear, quien también es artesana.

Garzón, desde pequeña, vio en su casa materiales como la tagua, piedras, madera, cintas y conchas de origen montuvio.

Con esos productos se elaboran desde cuadros hasta bisutería. “Mi mami elabora los productos en esa línea. Yo me dedico a crear accesorios para la mujer”.

Las ferias

En promedio, cada emprendedora vende entre USD 50 y USD 200 en cada día en una feria artesanal.

Los productos que más se venden son los tsáchilas. Los compradores por lo general son adultos, que buscan un obsequio o decoración para la vivienda o vehículo.

Las artesanas deben prepararse con al menos un mes de anticipación para cada feria artesanal. Ellas señalan que se deben hacer al menos 20 productos diferentes, en varios colores y tamaños.