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Segundo Pilamunga, presidente de La Esperanza, y Fabiola Cepeda, jefe de producción, muestran las tres variedades de queso de Mi Chacra. Foto: Foto: Glenda Giacometti / LÍDERES

Segundo Pilamunga, presidente de La Esperanza, y Fabiola Cepeda, jefe de producción, muestran las tres variedades de queso de Mi Chacra. Foto: Foto: Glenda Giacometti / LÍDERES

Redacción Sierra Centro
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Esta fábrica de quesos es el sustento de una asociación

12 de marzo de 2018 07:05

La leche de buena calidad que se utiliza para manufacturar quesos frescos, mozarella y semimaduros es el valor agregado de la fábrica de quesos de la Asociación de Productores Agrícolas y Ganaderos de la comunidad La Esperanza, en Chimborazo.

Los 36 socios invierten en el cuidado y en el manejo de las vacas lecheras para obtener un producto limpio, con la acidez adecuada y para evitar enfermedades como la mastitis, que alteran el sabor y la calidad del resultado.

“Nos costó mucho mejorar la calidad de la leche que estábamos produciendo. La gente de la comunidad no entendía porqué era necesario invertir para ganar más”, cuenta Segundo Pilamunga, gerente del emprendimiento.

Antes de convertirse en asociación, los habitantes de La Esperanza se dedicaban a la agricultura y a la venta de leche a los carros recolectores que cada día pasaban por la comunidad. Pero frecuentemente eran víctimas de estafas.

“A veces los carros pasaban por aquí y se llevaban la leche pero nunca volvían con la paga. Otros carros nos pagaban USD 0.25, o menos”, cuenta Pilamunga.

Eso los motivó a fundar un emprendimiento propio. Los ganaderos empezaron a organizarse en el año 2009, cuando recibieron la visita de voluntarios de la organización italiana Ayuda Directa.

Eso marcó un antes y un después. Ellos les capacitaron en temas relacionados a la salud y a la educación, pero también les enseñaron cómo convertirse en emprendedores. El objetivo fue capacitarles para mejorar por sí mismos las condiciones de vida de las familias de la comunidad.

El primer reto para los dirigentes fue convencer a los comuneros de cambiar las tradicionales prácticas ganaderas para mejorar la calidad de la leche. Para lograrlo recibieron capacitaciones del Ministerio de Agricultura y Ganadería.

Luego, los productores lecheros aprendieron a elaborar quesos gourmet. Un convenio que se firmó con la fábrica El Salinerito, en Salinas de Bolívar, les permitió capacitarse para elaborar quesos de tres variedades, ideales para la alta cocina.

La planta de producción se inauguró en enero del 2014. Ese día los socios festejaron el arranque de su emprendimiento con una comida comunitaria para degustar sus nuevos productos. Fue un momento especial para todos los miembros de la asociación.

El producto estrella y la especialidad es el queso andino. Se comercializa en presentaciones de un kilo y cuesta USD 8,50. Esa variedad se caracteriza por su sabor delicado debido a que es semimaduro y bajo en sal.

El queso mozarella también tiene una alta demanda. Se comercializa en dos restaurantes de Quito y en los puntos de venta de El Salinerito, cuesta USD 7.50.

En la fábrica también se elabora queso fresco que se distribuye en Milagro y en otras ciudades costeras, pero a futuro los emprendedores planean cerrar esa línea de producción para especializarse en quesos madurados y mozarella.

“Son los que tienen más demanda. Por nuestro convenio con El Salinerito, tenemos el mercado para esas dos variedades y necesitamos incrementar nuestra producción”, cuenta Pilamunga.

Los socios logran reunir cada día en el centro de acopio 250 litros de leche. La asociación sólo adquiere la producción certificada de los socios, por cada litro se pagan USD 0.40.

“Nunca más seremos estafados o nos pagarán un precio injusto por nuestra leche. Ese es el objetivo”, dice Pilamunga pensando en el futuro de la asociación..