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Empresa lo definen como uno de los pensadores de negocios que están marcando la pauta en el desarrollo de innovaciones empresariales. Fotos: Patricio Terán / LÍDERES

Empresa lo definen como uno de los pensadores de negocios que están marcando la pauta en el desarrollo de innovaciones empresariales. Fotos: Patricio Terán / LÍDERES

Luigi Valdes: ‘Se buscan buenas ideas con dirección’

30 de octubre de 2017 14:29

Este consultor mexicano en innovación empresarial comparte ideas para que las empresas generen valor y se diferencien de sus competidores. Recomienda formar un equipo interno en la empresa y enfocarse en nichos que todavía no son atendidos.

Todas las industrias piensan en innovar y tratan de hacerlo. ¿Cómo dar el primer paso?

Primero hay que definir qué es innovación y tener claro que hay varios niveles de innovación. Por ejemplo, lo que todos conocemos es la innovación en el producto: un teléfono que ahora tiene reconocimiento de huella dactilar y luego del iris. Esa innovación es muy técnica y específica. También está la innovación disruptiva como lo que le hizo la computadora a la máquina de escribir o el teléfono móvil a la fotografía. Pero donde se centra la innovación es en la propuesta de valor, que luego va a un modelo de negocio. Esta propuesta de valor debe responder una pregunta: ¿qué le vamos a dar al cliente que sea diferente a lo que le ofrece la competencia? Hay que hacer esa pregunta porque con recursos limitados no se puede ser diferente en todo.

¿Las empresas tienen conciencia de esa necesidad de ser diferentes o solo empiezan a innovar siguiendo tendencias o modas?

Allí hay que definir si los gerentes de las empresas se comportan como administradores o como emprendedores. Un administrador maneja lo que ya tiene, optimiza recursos para lograr más. Un emprendedor dice ‘esto nos da de comer hoy’, pero se pregunta ‘qué nos dará de comer en meses o años’. Una empresa como Blockbuster, por ejemplo, no se preocupó y no vio que el negocio de la tienda de video estaba en riesgo de extinción, porque venía una nueva tecnología que los iba a dejar fuera del mercado.

¿Entonces ese olfato o instinto para ver los peligros es la clave y toda industria debe estar previniendo los posibles riesgos?

Allí hay que ver la prueba ácida de administración del tiempo. A nivel de las gerencias yo esperaría que el 15% de su tiempo fuera operativo y de control y el 85% fuera estratégico y de crear futuro. Pero como a veces no se tiene muy organizada la empresa, ocurre que el 90% del tiempo se va en actividades de control. El problema allí es que el futuro nos toma de sorpresa.

Hay empresarios que aplican la estrategia de pensar que siempre se está en crisis y así innovan de manera constante ¿Cabe esto para estar prevenido y evitar caer en zonas de confort?

Los gerentes de una organización tienen que tener un ojo viendo el presente, lo que les da flujo de efectivo, lo que les da de comer. Pero la otra ala debe estar pensando en los socios del futuro, que pueden ser totalmente diferentes a los que tiene hoy.

¿En el emprendimiento pequeño cómo se puede innovar?

Encontrando un nicho de mercado que nadie haya cubierto. Esa es la clave, porque todo el mundo ataca a los mismos nichos de mercado, con los mismos productos o servicios. Entonces hay que preguntarse de qué manera se ataca un mercado virgen, no explotado aún. Un ejemplo: en México una empresa vendía talleres para ejecutivos como la novedad, pero cuando todo el mundo lo copió los precios bajaron y la competencia fue por precio. Pero el creador de esa idea se dio cuenta de que un negocio era un campamento con padres e hijos empresarios. Ese es un producto único que funciona por ser diferente.

¿La innovación tiene que ser comercial o de lo contrario no será exitosa?

Tiene que vender, tiene que haber un cliente que la compre. Ya sea una empresa o un cliente final.

¿En sus conferencias cuáles son las dudas de los empresarios que quieren innovar?

La principal es cómo empezar. Muchos quieren innovar, pero no saben cómo arrancar. Mi libro ‘El dado de 7 caras’, que es un modelo de innovación en México, es una propuesta en la que preguntamos en qué eres diferente y en qué puedes ser diferente. Porque la regla dice que si no hay diferenciación la competencia es por costo.

Luego de empezar el procesos de innovación, ¿cuál es el siguiente paso que debe dar una empresa?

Cuando sabes en qué ser diferente, mi recomendación es que fomes un grupo de gente experta que sea parte de la empresa y que se especialice en las principales herramientas de innovación como ‘business model innovation’, ‘neuroinnovation’, ‘design thinking’… que son modelos que no se contraponen, sino que más bien se ayudan. Una vez que se sepa la diferencia y se tenga el equipo, recomiendo generar talleres con retos para saber en qué va a ser diferente la organización. La clave está en el enfoque que quiere la empresa para ganar espacio en el mercado.

¿El equipo funciona mejor si es personal propio de la organización?
Tienes que rodearte con gente de la empresa porque conoce cómo funciona. Un consultor externo tiene que transferir las metodologías y para atinar es mejor el equipo interno.

En innovación también se habla mucho el triángulo estado-empresa academia, que no siempre funciona.

La academia tiene que generar información y formación. La mayoría de veces solo genera información. El Gobierno tiene que facilitar el emprendimiento por una razón: si América Latina no genera emprendimiento y conocimiento, seguiremos siendo maquilas y franquicias y así pagamos por el conocimiento de otros. Pero si generamos valor, el país genera exportaciones, conocimientos, impuestos… La misión del Gobierno es facilitar a que los emprendedores generen valor.

Pero muchas veces los emprendedores reclaman que existe mucha burocracia en el Estado.

El problema no es la regulación, el problema son las buenas ideas. Se requieren buenas y nuevas ideas. Probarlas. Un emprendedor no va por muchas ideas, va por una, pero que dé en el centro, en el mercado. Hay que estar atentos a las oportunidades. Muchas veces las empresas o los inversionistas están a la caza de ideas en las cuales invertir y su filosofía es sencilla: con que encuentre un innovador con buen producto me deja más que los intereses bancarios. En México, por ejemplo, hay fondos por USD 25 millones buscando buenas ideas.

¿Esos recursos sin privados o estatales?

Privados. Hay estatales, pero son más a pérdida. Los fondos privados tienen un rigor financiero muy fuerte. Conozco emprendedores que reciben dinero y se van de vacaciones; esos no funcionan. Pero los inversionistas quieren buenas ideas con dirección.

Tener buenas ideas es lo que siempre se pide.

Las buenas ideas sirven para mejorar la diferenciación, esa diferenciación no solo es del producto, también puede ser una diferenciación del canal de entrega. Insisto, hay que fijarse en los nichos que no son atendidos. Puede ser un cambio solo en el envase del producto, pero ya es suficiente para ser diferentes. El punto es la simplicidad, muchas veces nos volvemos tan complejos que alejamos al cliente.