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José Cangás, presidente de la Federación de Organizaciones Productores de Granos Andinos de Imbabura y Carchi, en la planta. Foto: Francisco Espinosa para LÍDERES

José Cangás, presidente de la Federación de Organizaciones Productores de Granos Andinos de Imbabura y Carchi, en la planta. Foto: Francisco Espinosa para LÍDERES

Seis granos andinos se procesan en esta planta

3 de enero de 2018 16:10

La instalación de una planta procesadora de quinua, chía, amaranto, fréjol, chocho y arveja seca permitió a la Federación de Organizaciones Productores de Granos Andinos de Imbabura y Carchi (Fegrandinos Norte) tender raíces y crecer.

La firma, constituida en septiembre del 2015, congrega a 400 productores de cinco asociaciones que no solo cultivan los nutritivos productos. Desde octubre pasado seleccionan y empacan los alimentos en las modernas instalaciones, que tienen tanques de acero inoxidable, elevadores, máquinas para la eliminación de las impurezas y para escoger los granos de acuerdo al tamaño y color, entre otros dispositivos.

Las instalaciones, ubicadas en el sector Monjas del cantón Bolívar, en Carchi, tienen capacidad para procesar una tonelada por hora.

La construcción y equipamiento de la planta bordea USD 1,1 millones. La mayor parte del financiamiento provino del Proyecto Nacional de Innovación Tecnológica Participativa y Productividad Agrícola (Pitppa) del Ministerio de Agricultura y Ganadería, explica José Cangás, presidente de la Federación. El resto fueron aportes locales de los campesinos.

Inicialmente se pensó en adquirir una planta procesadora que funciona en Cayambe, en el norte de Pichincha, pero la negociación no prosperó, recuerda Cangás.

Por eso decidieron empezar de cero. El ente adquirió un predio de USD 5 000 m2 en USD 10 000, en donde funciona actualmente.

También se pensó instalar en Imbabura, por su posición estratégica. Pero solamente el costo del terreno bordeaba los USD 60 000. Es por eso que la planta procesadora de granos andinos se levantó en Bolívar, cuyo precio era el más accesible del mercado.

El siguiente paso fue diseñar la factoría, que está ubicada a un costado de la carretera Panamericana E-35. Esto garantiza movilidad para los campesinos que llegan con sus cosechas desde Carchi e Imbabura.

Antes de la construcción los labriegos visitaron varias piladoras de arroz de Los Ríos y Guayas.
En Perú, en cambio, recorrieron fábricas especializadas en la construcción de máquinas escarificadoras y mesas densimétricas. Éstas últimas sirven para limpiar y seleccionar los mejores granos.

Sin embargo, se optó por un separador y una mesa densimétrica de tecnología brasileña. También se adquirió un selector óptico y una empacadora automatizada de procedencia japonesa. Los silos de acero inoxidable son de fabricación nacional.

La planta carchense posee cinco canales que permiten seleccionar, por ejemplo, los diferentes granos de fréjol de acuerdo al porte y al color. En el Ecuador la mayoría de estas herramientas han sido diseñadas para trabajar con cereales como el arroz y la quinua.

Pero, en Bolívar se está utilizando para procesar también los otros granos andinos. Ese es el valor agregado de esta planta.

El diseño de la factoría se realizó de acuerdo a las necesidades de los productores, señala Roberto Godoy, técnico del Pitppa. Él explica que al inicio se planificó solo para quinua, chía y amaranto, pero fue adaptándose también para el fréjol, chocho y arverja, que se produce abundantemente en las parcelas de la Sierra norte.

Uno de los problemas que no han podido eliminar del todo los campesinos es la variación de precios. El bulto de arverja quantun tierna cayó a USD 8, a pesar que alcanzó los USD 100 a mediados del año. A pesar de ello, la planta procesadora ahora les permite convertir estos granos en semilla y no sacar a pérdida al mercado, comenta Iván Ibujés, presidente de la Asociación de Productores Agropecuarios de Bolívar.

Un dato extra: la planta no solo está al servicio de los socios de la Federación, sino de todo el que necesite procesar granos.