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La fábrica de Alpina, en Machachi,  tiene una capacidad para procesar 30 000 litros diarios de leche. En septiembre inauguró un nuevo centro de distribución en ese complejo. Foto: Armando Prado / LIDERES

La fábrica de Alpina, en Machachi, tiene una capacidad para procesar 30 000 litros diarios de leche. En septiembre inauguró un nuevo centro de distribución en ese complejo. Foto: Armando Prado / LIDERES

Yogures y quesos son la apuesta para ganar mercado

17 de octubre de 2017 14:46

El mercado ecuatoriano de lácteos tiene un alto potencial de crecimiento y empresas como Alpina están aprovechando esa oportunidad para expandirse.

El ecuatoriano consume 1,7 kilos de queso al año, según datos del Centro de la Industria Láctea (CIL).

Esa cifra ubica al país en el puesto ocho de 13 países de América Latina, de acuerdo con un estudio de Euromonitor. Los países con más consumo de queso son Chile con 11,1 kilos al año, seguido de Argentina (7,5) y Uruguay (5).

Con una participación del 15%, Alpina es el líder del mercado ecuatoriano en quesos. La firma lanzó este año nuevos productos para aumentar ese porcentaje.

La estrategia es acercarse al cliente con productos más asequibles y, en otros casos, diseñar alternativas enfocadas en características propias del consumidor ecuatoriano.

En esa línea, lanzó un queso amasado, muy utilizado en el país para sopas. En semimaduros se introdujeron nuevas presentaciones. Por ejemplo, el provolone a la parrilla ahora también se encuentra lonjeado y en cubos.

“Trabajamos en entender qué es lo que le interesa el consumidor local, por eso nos ha ido bien con algunos de los nuevos lanzamientos porque no es algo que lo vimos en otros países y lo copiamos”, indica Gabriel Eisemberg, gerente de Alpina.

Otra característica del consumidor ecuatoriano es que es amante de los sabores fuertes e intensos.

El 70% del yogur que produce el país es sabor a frutilla o fresa, lo cual deja a la industria láctea un amplio espacio para innovar y diversificar.

En esta categoría, Alpina lanzó sabores como la mezcla de piña-coco y guanábana-mora. Además, promociona su nueva línea de productos Finesse. La nueva marca incluye alternativas bajas en grasa y con calorías reducidas. Esto, enfocado fuertemente en el mercado femenino.

La empresa espera subir las ventas en un 3% este año, gracias a un aumento de facturación en yogures.

En el resto del portafolio se espera mantener ventas, indicó Eisemberg.

Para el 2018, el ejecutivo augura un crecimiento del 5%. El 50% de las ventas de la firma se genera por los quesos, un 35% por yogures y el resto por postres como arequipe y otros.
La empresa inauguró, el mes pasado, un nuevo centro de distribución en su planta ubicada en Machachi.

La firma invirtió cerca de USD 500 000 en la nueva área, que demandó la contratación de 72 nuevos trabajadores. El centro, por su ubicación, permitirá generar ahorros de USD 200 000 al año.

Hasta septiembre pasado, la empresa invirtió USD 1,4 millones en la planta, que tiene una capacidad para procesar unos 30 000 litros diarios de leche.

A estos se suman los 120 000 litros de capacidad de producción en la fábrica ubicada en San Gabriel, Carchi.

El CIL había proyectado en junio pasado que preveía este año un incremento del 23% en las ventas por volumen (promedio diario) en todas las categorías del sector.

La leche líquida, que entre 2015 y 2016 tuvo una reducción en términos de ventas del 15%, principalmente por la situación económica, será el producto de mayor recuperación durante este año, con una variación de 36%. La sensación de que existe un mayor dinamismo económico es un elemento que también impactó en el consumo en general de los hogares.

El CIL considera que la mejora en la industria se puede sostener en el mediano plazo si se concreta una reforma al etiquetado de alimentos procesados.

Junto con el resto de la industria láctea, Alpina trabaja en llegar a consensos con el Gobierno para modificar el denominado semáforo de alimentos, el cual ha impactado a esta actividad.

Para modificar el semáforo rojo y pasarlo a verde o amarillo, el sector propone que no se considere el azúcar natural de la lactosa y que los yogures se midan como alimentos y no como bebidas. El tema aún se encuentra en diálogos con autoridades del Régimen, mientras la empresa continúa con la innovación.