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Una imagen de la sequía que se vivió en las zonas de cultivo de la Sierra central en los últimos años. La tierra se volvió prácticamente arenosa. Foto: Archivo / LÍDERES

Una imagen de la sequía que se vivió en las zonas de cultivo de la Sierra central en los últimos años. La tierra se volvió prácticamente arenosa. Foto: Archivo / LÍDERES

Agencia EFE
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Menos zonas de cultivo por el cambio del clima

6 de abril de 2018 13:15

Menos lugares para cultivar alimentos, agua de peor calidad y más migraciones. Científicos del mundo alertaron de las consecuencias del deterioro de los suelos en el planeta, de los que depende 95% de la producción de alimentos.

La degradación de la tierra no es una cuestión de nicho. Actualmente, afecta a muchas partes del mundo y a muchas personas, dijo Robert Watson, presidente de la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES).

Este organismo independiente, que reúne a 129 estados, lanzará en la ciudad colombiana de Medellín el primer reporte global sobre la situación de los suelos del planeta.

El texto fue realizado por más de 100 expertos voluntarios de 45 países, tras una investigación de tres años y con base en centenares de publicaciones científicas.

El texto es de importancia en momentos en que está en vilo el futuro de la humanidad por el calentamiento global y la sobreexplotación de la biodiversidad.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) calcula que 95% de los alimentos para humanos son producidos de forma directa o indirecta en los suelos.

Con una población que va a exceder los 9 mil millones de personas en el 2050, los impactos del cambio climático y la lucha por los recursos naturales, la FAO considera fundamental la “habilidad” de los humanos para elevar la calidad de los alimentos usando los terrenos cultivados.

“El daño en las tierras puede afectar a la capacidad para producir comida, puede degradar la calidad del agua, no habrá más superficies productivas así que (las personas) pueden perder sus medios de subsistencia. A menudo la gente tendrá que migrar mientras la tierra se degrada”, dijo Watson.

El diagnóstico fue aprobado el sábado en la plenaria del sexto encuentro de Ipbes, en el que participaron autoridades de 116 de los Estados miembro de la organización y más de 750 científicos. Las soluciones que sugieren los especialistas no son vinculantes.

Como degradación de los suelos se considera la conversión de cualquier vegetación nativa a terrenos productivos, cuya sobreexplotación o uso inadecuado causa pérdida de nutrientes y los vuelve improductivos.

La elaboración del texto fue un pedido de la Convención de las Naciones Unidas para la Lucha contra la Desertificación ante la falta de documentación científica sobre esta problemática.

Las pocas indagaciones científicas al respecto aseguran que los esfuerzos de la humanidad pueden no ser suficientes para hacer frente a este desafío.

Un estudio publicado en diciembre en el periódico Nature Climate Change concluye que más de un cuarto de la superficie de la Tierra va a ser significativamente más seca, pese a que se manejen los límites del calentamiento global estipulados en el acuerdo de París, de 2 grados.

La indagación considera como una amenaza mayor la aridez, la degradación de suelos y la pérdida de plantas y árboles, que son claves para absorber el dióxido de carbono, uno de los contribuyentes al calentamiento global.

También aumentan las sequías y los incendios.

La nueva publicación de Ipbes, con sede en Bonn (Alemania), se suma al lanzamiento de cuatro reportes sobre biodiversidad.

Los más de 550 expertos que los elaboraron concluyeron que el aumento de las temperaturas y la sobreexplotación de la naturaleza son unas de las mayores amenazas para el planeta en este momento.

La sexta reunión de esta organización culmina este lunes en Medellín, la segunda ciudad de Colombia, uno de los países con mayor biodiversidad.